El enfoque basado en el riesgo de la Ley de Inteligencia Artificial busca garantizar un uso seguro y ético de las tecnologías de IA. Este enfoque clasifica las aplicaciones de IA en diferentes niveles de riesgo: bajo, medio y alto. Así, las obligaciones legales varían según el nivel de riesgo que presente la herramienta, protegiendo a los usuarios y garantizando la transparencia.
Las empresas deben adoptar medidas adecuadas para mitigar los riesgos asociados a su implementación. Por ejemplo, aquellas que utilicen sistemas de IA de alto riesgo deben asegurar la supervisión humana y la explicabilidad de sus decisiones. Al mismo tiempo, las regulaciones fomentan la innovación responsable en el sector tecnológico.
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