Los sistemas biométricos son herramientas tecnológicas que permiten la identificación de individuos basándose en características fisiológicas o conductuales. Sin embargo, ciertos sistemas están clasificados como de alto riesgo debido a sus implicaciones en la privacidad y en la seguridad de datos. Entre estos sistemas se encuentran el reconocimiento facial y el análisis de huellas dactilares, los cuales pueden ser objeto de mal uso si no se gestionan adecuadamente.
El marco legal vigente en Europa, como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), establece directrices claras sobre el uso de estos sistemas. Las organizaciones que implementan sistemas biométricos deben cumplir con criterios rigurosos para evitar sanciones y proteger la información sensible de los ciudadanos. La asesoría legal especializada, como la ofrecida por SOCIAL11, es crucial para garantizar el cumplimiento normativo y una correcta gestión de riesgos.
Fuentes: AEPD, Comisión Europea.





