El enfoque basado en el riesgo, establecido en la Ley de IA, es fundamental para el desarrollo y la regulación de sistemas de inteligencia artificial. Este enfoque permite clasificar las aplicaciones de IA según su nivel de riesgo, facilitando así la adopción de medidas específicas para mitigar potenciales peligros. Las aplicaciones de alto riesgo, como aquellas utilizadas en la sanidad o la justicia, reciben una mayor supervisión y obligaciones de transparencia y responsabilidad. Por otro lado, las aplicaciones consideradas de bajo riesgo tienen requisitos menos estrictos.
El objetivo principal de este enfoque es salvaguardar derechos fundamentales, promoviendo un entorno de innovación seguro y fiable. Además, este modelo es una respuesta a la creciente preocupación sobre los impactos éticos y sociales de la inteligencia artificial. Para acceder a más información sobre este tema, se puede consultar el documento de la Comisión Europea y el sitio web de SOCIAL11.





