Comercializar sistemas de inteligencia artificial de alto riesgo exige cumplir con una serie de requisitos legales y éticos que son fundamentales para garantizar la seguridad y responsabilidad en su uso. Según la Propuesta de Regulación de la Inteligencia Artificial de la Unión Europea, las empresas deben realizar una evaluación de riesgos exhaustiva antes de lanzar sus productos. Esta evaluación incluye la identificación de posibles sesgos y impactos negativos en los derechos fundamentales de los usuarios.
Además, es crucial contar con un marco de transparencia que permita a los usuarios entender cómo funcionan estos sistemas. Las empresas deben facilitar información sobre sus algoritmos y los datos utilizados para entrenarlos. Por último, SOCIAL11 también debe considerar la implementación de un sistema de reclamaciones eficiente para abordar cualquier problema que surja.
Fuentes: Comisión Europea, AI Alliance.





